jueves, 7 de abril de 2022

Sobre los planetas habitados (Swedenborg)

 

La inmensidad del cielo del Señor queda también confirmada por el hecho de que todos los planetas que vemos en nuestro sistema solar son tierras, y que hay además incalculables tierras en el universo, todas habitadas, como he analizado en otra obra titulada Las tierras en el universo, de la que me gustaría citar los siguientes párrafos:

Es de conocimiento común en la otra vida que existen numerosos planetas habitados, y por tanto, ángeles y espíritus que proceden de ellos, puesto que a todo el que quiere hablar con espíritus de otros planetas en razón del amor a la verdad y el deseo de ser útil se le permite hacerlo para que se convenza de la pluralidad de los mundos, para que aprenda que la humanidad no es sólo la tierra, sino innumerables planetas.

He hablado de esto de vez en cuando con espíritus de nuestra tierra, y he comprobado que personas intelectualmente dotadas podían saber, sobre la base de lo mucho que les es conocido, que existen numerosas tierras habitadas. Esto es, podían llegar a la conclusión racional de que cuerpos tan grandes como los planetas, algunos de los cuales son mayores que nuestra tierra, no son masas vacías creadas únicamente para girar alrededor del sol e irradiar su débil luz hacia otro planeta, sino que deben de tener una función más importante que esa. Quienes creen (como debe ser) que lo Divino creó el universo con el solo propósito de que apareciera el género humano y un cielo procedente de él ( pues el género humano es el semillero del cielo) no pueden dejar de creer que hay personas dondequiera que haya un planeta.

También he hablado con los ángeles sobre cómo se puede comprender que exista más de una tierra en el universo a partir de la idea de inmensidad del cielo estrellado. Existen de manera incomprensible muchas estrellas en él, y cada una es un sol en su propio lugar y en su propio sistema, como nuestro sol, de magnitudes diferentes. Si se pensara detenidamente, se llegaría a la conclusión de que todo este inmenso universo no puede ser otra cosa  que un medio para un fin, que es el objetivo de la creación, un reino celestial en el que lo Divino pueda habitar con los ángeles y con nosotros. 

El universo visible, el cielo tachonado con tantísimas estrellas, todas las cuales son soles, es en realidad un medio para la producción de planetas cuyos habitantes puedan constituir un reino celestial.

La información sobre los planetas del universo, sus habitantes y los espíritus y ángeles que de ellos proceden puede encontrarse en el libro anteriormente mencionado.  Lo que allí se encuentra me ha sido revelado y mostrado para que todos sepan que el cielo del Señor es inmenso y procede del género humano, y también que nuestro Señor es reconocido en todas partes como Dios del cielo y de la tierra.





jueves, 24 de marzo de 2022

Brevísimo apunte sobre la paz (Swedenborg)



"Para quienes están absortos en el mal no existe sin embargo paz. Hay una calma,
tranquilidad y placer aparentes cuando logran sus objetivos, pero es algo meramente 
externo, sin ninguna substancia interior. Dentro hay rabia, hostilidad, odio,  
venganza, crueldad y todo tipo de deseos perversos.  La mente exterior (animus) se
precipita  en estos sentimientos en cuanto ven a alguien que no está de su parte, 
y brotan a raudales siempre que no haya ningún temor que lo impida.  Por eso su
deleite se encuentra en la sabiduría. Es como la diferencia entre el cielo y el infierno".

Nota: 

"El estado de paz en el cielo es como el estado de la mañana o la primavera en la tierra.  
Las ansias que surgen del amor a uno mismo y al mundo destruyen completamente
la paz. Algunas personas encuentra paz en la agitación y en cosas semejantes que son
lo contrario de la paz. No existe paz alguna hasta que las ansias del mal han sido expulsadas".



domingo, 20 de marzo de 2022

Las formas de gobierno (Swedenborg)

 Las formas de gobierno en el cielo


" Como el cielo se diferencia en comunidades, y las comunidades más grandes
constan de varios cientos de miles de ángeles, y puesto que todos los que viven en una
comunidad comparten un bien semejante pero no una sabiduría semejante, se sigue
necesariamente de ello la necesidad de que existan unas formas de gobierno.  El orden debe ser mantenido, y todo lo relativo al orden debe ser observado. 
Las formas de gobierno en el cielo son diversas. Son de un tipo en las comunidades
que constituyen el reino celestial del Señor, y de otro en las comunidades que
constituyen el reino espiritual del Señor.
Incluso varían según la función particular de cada comunidad.
Ahora bien, en los cielos no existe ningún gobierno salvo el del amor mutuo,
y el gobierno del amor mutuo es el gobierno celestial.
La forma del gobierno del reino celestial del Señor se llama justicia,
y puesto que allí todos están en el bien que el amor del Señor hace en nosotros
y a través de nosotros, y todo lo que resulta de ese bien se considera justo. 

"Podemos concluir de aquí cómo son los funcionarios, que disfrutan más que los
demás del amor y la sabiduría y que, por tanto, en virtud de ese amor, desean
el bien para todos y, en virtud de esa sabiduría, saben cómo hacerlo llegar a
los demás. Tales funcionarios no controlan y mandan, sino que atienden y sirven,
pues hacer el bien a los otros por amor de lo que es bueno es servir, y asegurarse
de que así suceda es atender. No se consideran más importantes que los otros, sino 
menos, pues ponen el bienestar de la comunidad y del prójimo en primer lugar, y el
suyo en el último. Lo que es primero es más importante, y lo que es último lo es menos.

Notas: "Cada individuo y cada comunidad, incluyendo el país y la iglesia y, en un
sentido universal, el reino del Señor, es nuestro prójimo; y ayudarlos con amor
a su bienestar, de acuerdo con su estado, es "amar a nuestro prójimo", por eso su
bienestar -que es el bien común, que debe ser de interés principal- es nuestro prójimo.
Por otra parte, el bien cívico, que es lo que justo, es nuestro prójimo. Por eso la caridad
hacia nuestro prójimo alcanza todos los aspectos de nuestra vida; y amar lo que es bueno
y hacer lo que es bueno por amor a lo que es bueno y verdadero, hacer lo que es justo por
amor a lo que es justo en cada función y acción es amar nuestro prójimo"

"En la Palabra, la justicia está asociada al bien, y el juicio a la verdad, por eso
hacer justicia y juicio es hacer lo que es bueno y verdadero. 
Los -juicios grandes- (éxodo 6.6) son las leyes del orden divino, y por lo tanto,
las verdades divinas".

"Una forma semejante de gobierno, a escala menor, se encuentra en cada casa.
Hay un señor y los servidores; y el señor ama a los servidores y los
servidores aman a su señor, y así, por este amor se sirven unos a otros.
El señor les enseña cómo vivir y les dice lo que hay que hacer, y los servidores
obedecen y cumplen sus funciones". 
"También hay formas de gobierno en los infiernos; pues si no las hubiera, los
que allí están no se mantendrían en reclusión. Sin embargo, las formas de
gobierno que hay en los infiernos son exactamente lo contrario de las
del cielo, pues todas ellas proceden del egoísmo. Todos quieren mandar
sobre los otros y ser preeminentes. Odian a quienes no están de acuerdo
con ellos y emplean medios depravados para vengarse porque así es
el egoísmo. Entre ellos los que mandan son los más depravados y son
obedecidos por temor. Pero hablaremos de eso más adelante, cuando tratemos
de los infiernos".

"Hay dos tipos de gobierno, uno procede del amor al prójimo y el otro del amor a 
nosotros mismos. Todo bien y felicidad procede del gobierno del amor al prójimo.
En el cielo, nadie quiere mandar por egoísmo; todos quieren ser útiles,
y esto es gobernar por amor al prójimo y esta es la fuente de todo el
poder que poseen. Todo mal procede del gobierno del egoísmo". 

"Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David
y sobre su reino, disponiéndolo y  confirmándolo en juicio y en justicia desde
ahora y para siempre (Isaías 9, 7)". 

miércoles, 16 de febrero de 2022

Jordán Bruno Genta ( El asalto terrorista al poder, 2 parte)

Segunda parte


La enseñanza de las tentaciones de Cristo



¿Por qué se dejó tentar Cristo? Se dejó tentar no por Él, Él podía haberlo apabullado de entrada “con un soplido” a Satanás. pero Él tenía que instruirnos a nosotros y por eso se dejó tentar. Y las tres tentaciones son la más profunda lección de política que se puede dar, de aquello que no debemos hacer jamás, y menos en la función pública.
La primera tentación ¿cuál fue? Cristo hacía cuarenta días que ayunaba. era hombre además de ser Dios, y tendría hambre. entonces el diablo se le acercó sabiéndolo y le dijo, “sí eres Dios por qué no conviertes estas piedras en pan”.  Él podía haberlo hecho, así como multiplicó los panes y los peces, o hizo del agua el mejor vino que se habrá bebido nunca. pero, ¿qué le contestó cristo?, le contestó, “no sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que procede de la boca de Dios.
La segunda tentación, que es esta que estamos viviendo,  que están viviendo los responsables de la conducción militar y política de la nación, es aquella en la que el diablo lo lleva a Cristo a la cúpula más alta del templo, y le dice, “arrójate, que está escrito que los ángeles te van a sostener”. Cristo podía haberlo hecho, sin que le pasara nada como cuando caminó sobre las aguas, pero tenía que instruirnos en materia política también, y entonces le contestó, “no tentarás a Dios tu Señor”. Y estos han tentado a Dios. Si se arrojaran ellos al vacío y se estrellaran, es cosa de ellos, qué le vamos a hacer.
 Pero es que van a estrellar a las Fuerzas armadas, sus Fuerzas armadas, y a la misma patria van a estrellar.
Esa es la realidad, esta es la tentación de Dios, tentarlo a Dios. Porque uno cuando está frente a una evidencia, retrocede. Pero piensen ustedes, que Pilatos, que era un pagano y no era nada tonto, y que sabía que Jesús era inocente, en un último esfuerzo por salvarlo, frente a la obstinación de los judíos, de aniquilarlo, hizo algo que evidentemente él creyó que le iba a dar resultado, porque creyó también en ese momento, sin haberlo pensado expresamente, en la inmaculada concepción de la multitud. Y entonces tomó al criminal más conocido de Jerusalén, al hombre más abyecto y perverso de Jerusalén, que era Barrabás, seguro de que la gente, cuando se encontrara con que como era la pascua, podía liberar a uno de los dos de la muerte.
¿Cómo no iban a elegir a Cristo que era la inocencia misma? ¿Cómo no lo iba a elegir ese pueblo que cinco días antes lo recibió con palmas de victoria en Jerusalén? 
Ese pueblo aclamó a Jesús, sabía que era la inocencia misma, pero cuando Pilatos puso junto a Cristo a  la perversión misma, ningún evangelista dice que Cristo tuviera un solo voto; ni uno, si no estaría registrado. ¿Dónde estaban los discípulos?, escondidos muertos de miedo. Después fueron gigantes, pero fueron gigantes cuando la fuerza de Dios entró en ellos, en pentecostés. ¿Qué pasó en ese plebiscito democrático, libre? La multitud lo eligió a Barrabás.
Y yo me pregunto, ¿quién va a gobernar el país? Con primera vuelta o con segunda vuelta, como sea, el Frente Popular como en España en 1936, el Frente Popular. porque como dice Lenín, la vía de acceso más próxima al comunismo es la democracia. Y aquí caminamos por la vía pacífica de los comicios y por la vía violenta de la guerrilla. Las dos concurren al mismo fin.
La tercera tentación de Cristo es aquélla en la que el diablo le muestra los mundos, sus mundos, (el mundo del pecado es de él) y le dice, “si te arrodillas ante mí, te entrego el mundo”. Se lo decía al verdadero Señor, pero Él tenía que instruirnos a nosotros. Y entonces le replicó, “retírate, sólo a dios adorarás”. Y nosotros estamos viviendo la idolatría del dinero, la idolatría de la comodidad, de la vida segura y confortable. Aspiramos a una instalación confortable en la tierra. Los cristianos hemos olvidado que este es un lugar de prueba y de testimonio, no un lugar de soluciones definitivas, y que en la medida en que seamos capaces de conocer, amar y servir a Dios y al prójimo en Dios, en esa misma medida podemos crear condiciones más justas, más decorosas de convivencia, que no habrá jamás justicia entre los hombres sino en la medida en que la caridad de Dios esté inspirando esa justicia, perfeccionándola.
Porque si analizamos bien nos damos cuenta de la insuficiencia radical de la justicia; aún la justicia humana más perfecta es de tuna insuficiencia total si la dejamos librada a sí misma. Supongamos un régimen, que le diera a cada hombre lo que merece, lo suyo, lo que le corresponde. ¿Qué pasaría en ese mundo, en ese lugar, en esa comunidad? Se crearía una desigualdad espantosa, se los aseguro. porque habría los que son acreedores a mucho y los que son acreedores a nada. ¿Y qué pasaría en aquéllos que no reciban porque no merecen, frente a los que reciben mucho porque merecen mucho? ¿Qué nacería en ellos? La diferencia engendra odio, envidia, codicia, resentimiento. Sería un mundo de una crueldad espantosa. La justicia sola no basta aunque es necesaria; hace falta mucho más que darle a cada uno lo suyo; hace falta contemplar lo que cada uno necesita, y para ello está el amor, para ello está la caridad. no da lo debido, da mucho más, y da en la medida de la necesidad.
 Entonces, la caridad necesita de la justicia y de su rigor y la justicia necesita de la caridad para su propia perfección y abundancia. por eso el gobernante tiene que ser justiciero y caritativo a la vez, como es dios, al modo de Él, a imagen de ÉL porque no se olviden ustedes, que la encarnación del verbo, la primera venida de cristo a la tierra, fue en la figura del Salvador, pero la segunda, va a ser en la figura del juez, inapelable, y ninguna persona de sentido común puede pensar que no va a ser una justicia propia.
 Miren que el último acto de Dios con relación a los hombres en esta tierra es un acto de justicia, pero para eso le ha dado al hombre todo su amor, y se lo da, y le insiste, y lo llama, y lo invita, y lo nutre del mismo, esperando que le lleve el apunte, hasta el último suspiro en que tiene tiempo.
 Este es el problema: nosotros, a este magisterio de Cristo de las tres tentaciones, lo hemos prácticamente abandonado, y somos arrastrados por esas tentaciones. Y hoy el país entero está dentro de las consecuencias de esa ignorancia, la más culpable de todas, que es la ignorancia diabólica, la ignorancia de aquel que pudiendo y debiendo ver, cierra los ojos para no ver.

domingo, 6 de febrero de 2022

Jordán Bruno Genta ( El asalto terrorista al poder)


 (Recopilación de clases dictadas en los años 1973) 


Iré transcribiendo fragmentos de a poco, separados por capítulos, a fin de que la lectura no resulte extensa.  Le agradezco muchísimo al doctor (médico) Mario Caponneto por compartir esta joya conmigo.

1

La democracia conduce al comunismo


"Vivimos horas en las que nuestra patria juega realmente su destino"


"El país se va precipitando vertiginosamente por una pendiente que 

lo lleva  al socialismo".


"Se considera al socialismo y al comunismo como si fueran algo

antagónico al capitalismo liberal y a la plutocracia, pero el comunismo

no es sino un instrumento ideológico del poder del dinero, que es el

verdadero señor del mundo. Cristo lo dice en el Sermón de la

montaña: “no podéis servir a dos señores, o servís al verdadero

Dios, o servís a la riqueza”.

"Porque la riqueza es el ídolo por excelencia, la riqueza material,

el dinero, el oro. ¿por qué?, porque es aquel valor de cambio que 

permite adquirir todas las cosas, todos los bienes. Todos los bienes

vienen en dinero, se convierten en precio. Por eso la idolatría

fundamental es la idolatría de la riqueza". 


"...y un soldado que no esta dispuesto a morir, que cambie de oficio,

porque lo primero que tiene que saber es morir: para eso es

soldado".


2


La culpabilidad de la ignorancia



"Claro está, gran parte de lo que pasa —casi diría la mayor parte—es obra de

ignorancia culpable. El hombre es un ser que está hecho para la

verdad, por eso es una criatura racional, y es libre y es libre el

hombre porque es capaz de la verdad. La verdad nos hace libres,

fuera de la verdad no hay libertad. Siempre que se oye a alguien,

así sea un sacerdote o un obispo, decir que el hombre existe

para la libertad, ese no habla según Cristo, sino según satanás.

Porque el hombre existe para la verdad. Y la verdad es ese mismo

Dios que se hizo hombre. Se comprende que Pilatos le preguntara

a Cristo “¿qué es la verdad?”, que se lo preguntara a la verdad

misma, porque Pilatos era pagano y no podía ver la verdad delante

de sus ojos. Pero lo grave es cuando los cristianos dejan de ver la

verdad y de vivir libremente según la verdad.

Por eso todo en la vida del hombre tiene que girar en torno a la 

verdad, a la verdad y al error. Si analizamos las virtudes, tanto las

sobrenaturales como las naturales, todas tienen que ver con la

verdad, porque el hombre existe para la verdad, dado que el fin

último del hombre es la contemplación de la verdad de Dios en su 

misma luz".

"¿Qué es la caridad? La caridad es el amor mismo de Dios,

el amor mismo de la verdad. Y cuando esa verdad se hizo hombre

para nuestra salvación, esa verdad se crucificó por amor. 

De manera que la caridad es ese amor que procede de la verdad".


"...¿Qué sentido tiene el amor sin el conocimiento de la verdad?,

¿cómo puede ser ciego el amor? el amor significa conocimiento de

 la verdad".

"¿Qué es la esperanza? La esperanza es justamente la expectación 

del hombre, el movimiento todo de la creatura hacia esa meta que es

la contemplación de la verdad, la contemplación de Dios. Porque

ahí está el retozo y la plenitud del Ser".

"¿Qué es la Fe? Es el conocimiento de las verdades de Dios, que no

podríamos alcanzar por nuestra razón natural, y que Él mismo nos ha

revelado. Conocimiento oscuro el de esos misterios, pero 

infinitamente superior a cualesquiera verdades que podamos lograr

por el razonamiento, la demostración,  la prueba, el experimento, 

el cálculo".

"¿Qué es la prudencia? pasamos ahora a las virtudes naturales.

La prudencia es obrar en la verdad. prudente es aquel que obra en la

verdad, lo mismo en la vida de la familia, en la vida privada,

profesional, que en la vida política. por eso no hay otra política que 

no sea política de la verdad. Lo demás es demagogia o adulación o

cualquier cosa".

"¿Qué es la justicia? La justicia es convivir en la verdad con el otro, 

vivir en la verdad con el otro. Eso es la justicia".

"¿Y qué es la fortaleza? La disposición interior para defender la 

verdad aún a costa de la propia vida".

"¿Y qué es la sobriedad, la templanza? La sobriedad, la templanza

es aquella disposición capaz de ordenar la vida interior, de ordenar

los apetitos, las pasiones, según la razón, a fin de que el hombre

pueda  elevarse a la contemplación de la verdad".


"Como ustedes ven, toda la escala de las virtudes, las tres

sobrenaturales y las cuatro naturales o cardinales, giran en torno

a la verdad.  Se comprende entonces, que el mal del pecado, que

todos los males de todo tipo, los sociales y políticos, procedan del

error, procedan de la ignorancia".    

"La ignorancia es siempre, de algún modo, culpable, aún del que

yerra  involuntariamente, porque el hombre está hecho para la

verdad e, incluso cuando se equivoca, inocentemente vamos a decir

así, se siente culpable y se siente movido, obligado a reparar el daño

que él, por ese error involuntario, pueda haber producido en

otra persona. Pero esta es la ignorancia menor de todas, la menos

culpable".

"Hay grados en la ignorancia, grados de culpabilidad, que implican

proyecciones cada vez más arduas y tremendas en el orden de la

convivencia. después de esta ignorancia del que yerra, del que se

equivoca —se dice que es humano errar y nos estamos equivocando

a cada rato, sin voluntad de hacerlo— está la supina ignorancia, la

ignorancia del necio, de aquél que no sabe pero cree que sabe. Esta

es ya una ignorancia con una tremenda culpa, tremendamente grave

en sus consecuencias y difícil de superar. Es la ignorancia del necio,

de aquel que no sabe una cosa y cree que la sabe, y entonces tiene 

la desenvoltura, el empaque y la resolución de aquel que estuviese

realmente en la verdad.

Pero hay una ignorancia más culpable todavía que la del necio,

que es la del falso, la del que miente, la de aquél que conoce la

verdad y la oculta, y por interés, por placer, por temor, dice el error

conociendo la verdad. Esto es todavía más grave, y de mayores

consecuencias negativas.

"Hay una ignorancia peor todavía que ésta, que es una de las más

difundidas en los días que corren, que es el espíritu dialéctico, la

mentalidad  dialéctica. ¿Qué es la dialéctica? Dialéctica en su

sentido propio es la lógica de la apariencia sin ser, es discurrir con

la negación, con la contradicción, y pretender que la verdadera

síntesis y resolución final afirmativa es la que resulta de la 

negación de la negación. Según la dialéctica, la inteligencia

humana elabora conceptos negativos, privativos, como por ejemplo 

el concepto de ceguera, pongamos por caso el concepto de la nada,

el  concepto del mal. La nada, el mal, la ceguera, no son cosas

reales, son pensamientos relativos a lo que falta, a lo que está

ausente.

La ceguera no es una cualidad que uno tiene, es una cualidad

que a uno le falta, la ceguera es una ausencia de algo que

debiéramos tener, que es la vista. Eso es la ceguera física. 

¿Qué es ser manco? No es tener; es no tener la mano que uno

debiera tener, uno está privado de lo que debiera tener. Entonces

en la realidad, no es algo sino algo que falta; y el ser malo, o el

mal, es ausencia del bien, privación del bien".


"...el mal no es algo que es, algo consistente, sino una privación

del bien. Como la corrupción que es perfección que falta, es

deficiencia, es  algo que  debiera tener el sujeto y que ha perdido

o que no tiene". 


"Ahora bien, estos conceptos negativos, privativos, a los cuales no les

corresponde en la realidad algo que es sino algo que está ausente, si

nosotros los manipulamos o discurrimos con ellos como si

correspondieran a cosas que existen, caemos en ese espíritu

dialéctico, según el cual a aquello que en la realidad no es, se lo

toma como si fuese algo real y se discurre como si fuera una realidad.

Como pasa inclusive con los conceptos genéricos, por ejemplo el concepto

“humanidad”. La humanidad en realidad no existe como tal, existen los

los sujetos, los individuos, que tienen humanidad. Pero la humanidad 

es una abstracción. Por ello está el mundo lleno de filántropos, que 

proclaman su amor a la humanidad y no aguantan el dolor del 

prójimo cinco minutos, se desvelan de amor a la humanidad y

no soportan el sufrimiento de nadie a su alrededor. Esto, lo que estoy

diciendo, es real.

"El espíritu dialéctico razona por ejemplo así: la propiedad privada es 

la raíz de todos los males. como dice Rousseau, cuando un hombre

puso un cerco a un campo y dijo, “esto es mío”, ahí comenzó la

desigualdad, comenzó la explotación del hombre por el hombre.

Entonces la propiedad privada es una negación. ¿cómo se

supera esa negación? Por la negación de esa negación que es la

abolición de la propiedad privada; eso es lo que se llama el 

socialismo. Es decir, si yo quito la propiedad privada - el derecho

radical e irrevocable de la persona humana a tener

bienes para poder disponer de ellos y disponer bien de ellos, en el

sentido del amor a dios y al prójimo—, si yo privo al hombre de

ese derecho, lo destruyo como persona. el socialismo, pues, 

aboga por la negación de esa negación: la abolición de la propiedad

privada o la colectivización de los bienes o la estatización de los

bienes, etc, proponiendo que no haya ningún propietario, sino

solamente el estado, con algunos administradores. Es una manera

de destruir, de abolir al hombre, de vaciar al hombre. Por eso es que

el comunismo es la más perfecta organización del vacío interior de 

los hombres. Porque no sólo les quita el derecho a poseer

bienes propios y disponer como dios manda de ellos, sino que les

quita la libre iniciativa, les quita la posibilidad de un pensamiento

libre, de una preferencia reflexiva de ser mejor, les quita todo

aquello que es de la esencia de la persona.

En consecuencia, esta ignorancia que significa el espíritu dialéctico,

en lugar de considerar que lo que se contradice se excluye, pretende

integrar lo contradictorio e incurre en aquello que anatematizaba

isaías:

“¡ay de aquellos que a la luz llaman tinieblas y a las tinieblas llaman 

luz, que a lo blanco le dicen negro y a lo negro le dicen blanco!”

(isaías, 5, 20).

Y hay afirmación que se presenta como negación. Y la gente vive en

la confusión; basta abrir cualquier diario de estos políticos del día

de hoy, para darse cuenta de hasta qué punto juega esta ignorancia

culpabilísima que es el espíritu dialéctico.

Pero esta todavía no es la peor ignorancia. Hay una mucho más

radical y tremenda, que ya no es humana en su raíz, sino

diabólica. Hay una ignorancia diabólica, que es la ignorancia del

ángel rebelde frente a Dios,  el ángel rebelde, una inteligencia

separada y la más encumbrada de todas, no podía dejar de ver a

Dios, de conocer a Dios, aunque no lo viera en su misma luz.

¿Cuál era el único modo de negar a dios, y no servirlo? Apartar

de Él la mirada, apartarla, no querer verlo, porque si ponía los ojos

en Él, tenía que adorarlo. Entonces el único modo de apartarse

de Dios y no servirlo, era apartar la mirada".


"Se dice también entre los hombres, “no hay peor ciego que el que

no quiere ver”, “no hay peor sordo que el que no quiere oír”. Esa

es la ignorancia más culpable de todas, la verdaderamente diabólica.

Esa es la ignorancia en la que están incurriendo los responsables 

de la conducción política y militar de nuestra Patria. Cierran los ojos

ante la evidencia, e insisten en el absurdo. Apartan la mirada para no

ver.


"La verdad hay que decirla, ellos saben que van a dar un salto en el

vacío; ellos mismos han usado esta expresión, y repiten a cada rato,

“no vamos a dar un salto en el vacío”, porque la conciencia los

aprieta con la idea de que se está cumpliendo en ellos, y están

siendo arrastrados por ella, la segunda tentación de satanás que

Cristo soportó en el desierto, que es la del poder".     



Hebreos III - Sagrada Biblia

ADVERTENCIA CONTRA LA INCREDULIDAD. Por lo cual, como dice el Espíritu Santo: “Hoy, si oyereis su voz, no endurezcáis vuestros corazones, c...