domingo, 13 de septiembre de 2026

Hebreos III - Sagrada Biblia

ADVERTENCIA CONTRA LA INCREDULIDAD. Por lo cual, como dice el Espíritu Santo: “Hoy, si oyereis su voz, no endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación, en el día de la tentación en el desierto, donde me tentaron vuestros padres y me pusieron a prueba, aunque vieron mis obras durante  cuarenta años. Por eso me irrité contra aquella generación, y dije: siempre yerran en su corazón; no han conocido ellos mis caminos. Y así juré en mi ira: No entrarán en mi reposo”. Mirad, pues, hermanos, no sea que en alguno de vosotros haya corazón malo de incredulidad, de modo que se aparte del Dios vivo; antes bien, exhortaos unos a otros, cada día, mientras se dice: “Hoy”; para que no se endurezca ninguno de vosotros por el engaño del pecado. 

Pues hemos venido a ser participantes de Cristo, si de veras retenemos hasta el fin la segura confianza del principio, en tanto que se dice: “Hoy, si oyereis su voz, no endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación”. ¿Quiénes fueron los que oyeron y provocaron? No fueron todos los que salieron de Egipto por medio de Moisés. ¿Contra quiénes se irritó por espacio de cuarenta años? ¿No fue contra los que pecaron, cuyos cadáveres cayeron en el desierto? ¿Y a quiénes juró que no entrarían en su reposo, sino a los rebeldes? Vemos, pues, que éstos no pudieron entrar a causa de su incredulidad.

jueves, 10 de septiembre de 2026

Don Juan Manuel de Rosas

Diez años después de la revolución, Juan Manuel de Rosas, que en aquel momento era un joven estanciero, escribía, en una memoria presentada como hacendado al gobierno de Buenos Aires, lo siguiente: " La debilidad individual, y la común necesidad de seguridad son objetos que ofrece la campaña al que la observa; los bienes de la asociación han sido insensiblemente desapareciendo desde que nos hemos declarado independientes; todo menos derecho y civilización se encuentra en la campaña...  

Los tiempos actuales no son los de quietud y los de tranquilidad que precedieron a 25 de Mayo. Entonces se hacían entradas a los indios, porque eran estos los únicos enemigos de las provincias, porque la  subordinación estaba bien puesta, porque los guardias protegían la linea, porque sobraban recursos, el fuego devorador de las guerras civiles no nos abrazaba, porque había unión... Aun los mandatarios no pueden contar con un poder, con esa idea que tanta fuerza tiene sobre el espíritu humano " *


* Documento publicado en el apéndice de la Historia de la Confederación Argentina,

por A. Saldías, Tomo I.














Materialistas

"... Los que están aquí son los contempladores de la materia.

¡Aquí comienza la Anticiencia, aquí la Claridad negra perece!

Emperador - ¿No podría yo verlos y hablarles?

Demonio  - No puedes penetrar en el hogar duro en que están. Como los erizos en su caparazón, como los corales ocupan su propia piedra.

Del bloque primordial habitan estos la anchura y la masa.

Son la medida de los huesos del infierno, el infierno en su mismo hueso les hace sitio.

En su base y en su construcción.

De todas las cosas que existen por el peso, numero y medida.

Ellos estudiaron las leyes, las reglas y propiedades.

Y negando ser distintos de la materia a que se adherían, posesores de la ciencia árida, así, pues, se juntaron a la piedra.

Este hoyito que se cavaron y del cual su cuerpo es la medida, es la cosa que saben.

Y allí por la eternidad se cuecen.

Y la doble consideración de su alma, les es atribuida. Pues ellos amaron la materia y, replegados, los miembros retraídos y pegados al cuerpo, como las hojas en la yema, como el niño redondo en el vientre de la madre.

Helos, poseen ya su carne con su alma.

Y la luz que han buscado no les es rehusada, ¡mirala que apunta como un alba! ".


Fragmento de "Le repos du septiéme jour" de Paul Claudel, traducido por Leonardo Castellani.





jueves, 3 de septiembre de 2026

Señales en el cielo - Joel 2 - La Santas Escrituras

Haré prodigios en el cielo y en la tierra;

sangre y fuego y columnas de humo.

El sol se convertirá en tinieblas,

y la luna en sangre,

antes que llegue

el grande y terrible día de Yahvé.

Y sucederá que todo aquel

que invocare el Nombre de Yahvé será salvo.

Porque, como dijo Yahvé,

habrá salvación en el monte Sión

y en Jerusalén,

y entre los restos que habrá llamado Yahvé.

Fahrenheit 451 - Ray Bradbury

 -Quizás algún hombre necesitó toda una vida par reunir varios de sus pensamientos, mientras  contemplaba el mundo y la existencia, y, enton...