domingo, 8 de junio de 2025

Pasaje al Cielo

 Pasaje al Cielo

Obra teatral en dos actos


Personajes:


Vendedor

Cliente

Ángel guardián


Acto I


Cuadro único: Boleterìa de pasajes a larga distancia.


Escena única


Cliente (Está ansioso y un poco agitado) - Hola, ¿qué tal? Ayer aboné una seña para reservar un pasaje; pero no elegí el destino. Usted me atendió; y le dije que volvería al día siguiente.

Vendedor (Mira, escucha y responde con amabilidad) - Hola. ¿Cómo está usted? Dígame, por favor, su nombre. (Reacciona inmediatamente con una benigna sonrisa que llega al cliente). Ah, aguarde, no hace falta, recordé su nombre. ¿Eligió usted el destino?

Cliente (Se sorprende por la memoria del vendedor) - Aún no sé a qué sitio viajar; y pensé que usted podría, quizás, hacerme el favor de sugerirme un agradable lugar en donde haya tranquilidad, calma y si es posible un poco de paz.

Vendedor (Se alegra notablemente; y luego se pone un poco serio; pero sin dejar de irradiar cordialidad que el cliente va recibiendo paulatinamente e intuitivamente ) - Usted ha pensado correctamente. Vea, estoy para ayudarlo en su libre elección del destino de su viaje. Créame que además de mi empleo de expender boletos mi trabajo es ayudar a los clientes a escoger libremente un sitio mejor a donde ir, toda vez que el cliente acepte, por supuesto, de buen grado mi ayuda, y por cierto, mi sugerencia fue hecha mentalmente ayer después de que usted fue atendido por mí.

Cliente (Siente de inmediato la deferencia visible del vendedor) - Le agradezco su ayuda. Es usted muy amable. ¿A dónde yo podría viajar hoy mismo? ¿Hay un pasaje disponible para mí?

Vendedor (Asiente con un sutil movimiento de cabeza) - Ayer, lo observé con escrupulosidad mientras usted miraba los posibles destinos e inmediatamente después, antes de que se fuera, elegí el mejor destino que intuí que usted estaba buscando íntimamente, sin pensarlo conscientemente o expresàrselo verbalmente, quizá.

Cliente (Está cada vez más sorprendido; sin embargo empieza a hablar con menos ansiedad y más pausadamente ) - ¿Cuàl es el nombre de la localidad que eligió para mi?

Vendedor (Su rostro se ilumina cada vez más) - El Cielo.

Cliente (Su rostro y voz expresan estupefacción) - Lindo nombre; pero ignoro en qué región y en qué país se halla.

Vendedor - Muchos clientes han rechazado obstinadamente mi sugerencia riéndose burlonamente, pensando que les estaba gastando una broma. Otros clientes apenas me oyeron. Sepa que no me burlo de mis clientes nombrándoles destinos que no existen. Sin embargo ellos creen erróneamente lo contrario, y reaccionan de mal talante, e incluso con violencia y agresión, y se declaran incrédulos. Otros dicen: usted no es serio, usted no debería emplearse en una boleterìa, me quejaré a la empresa, etc. En pocas palabras, descreen, descreen….¿Le parece bien mi sugerencia? ¿Quiere el pasaje?

Cliente (Ha prestado absoluta atención a las palabras del vendedor) - Sí, lo quiero y gracias por su sugerencia.

(Se oyen voces que antes no se oían, repentinos murmullos, risas forzadas con mala intención, comentarios negativos y despectivos, aseveraciones incrédulas, adjetivos insultantes con tono cada vez más crecientes, etc)

Vendedor (Su rostro muestra suma alegría como si el pasaje fuese para él) ¡Me alegro mucho!

Cliente (Está muy entusiasmado y emocionado) - Le abonaré la otra mitad del pasaje.

Vendedor (Con una firmeza muy amable y buena) – Olvide el dinero restante. No hace falta.

Cliente (Se desconcierta por un momento) -¿Cómo? ¿Es suficiente la seña? ¿Está usted seguro?

Vendedor (Habla más serenamente que al principio) - Estoy seguro, ya verá usted por qué. ¡Quédese tranquilo! Y no dude...

Cliente (Omite afirmar que no duda o que duda) – Estoy tranquilo; pero no quiero deber el dinero restante, y como inmediata consecuencia de esto, poner en riesgo su empleo.

Vendedor (Hace sentirle, sutilmente, al cliente una firmeza bondadosa pocas o raras veces vista en los hombres) - No debe nada usted.

Cliente (Está todavía un poco desconcertado) - ¡Bueno, gracias!

Vendedor (Le da sonriendo el pasaje) - Tome su pasaje.

Cliente - ¡Gracias ! ¿Cómo es su nombre...?

Vendedor - Se lo diré...

(La boleterìa se ilumina con una luz más blanca y brillante que la hay en una mañana soleada. Los clientes que reían, y se burlaban del vendedor y del cliente huyeron asustados y veloces.)


Acto II


Cuadro único: El Cielo

Escena única


Ángel guardián - Mi nombre es ángel guardián. Dios, nuestro Señor, me encomendó custodiarte, y finalmente prestarte ayuda en la decisión postrera más importante de tu vida.

Cliente (Se aturde y comprende poco qué ocurrió de pronto) - ¿Cómo he llegado tan pronto a este lugar, y por qué usted está conmigo? ¿Este sitio es el Cielo?

Ángel guardián - Es el Cielo, también llamado Paraíso. Fue tu elección. Yo te he transportado, por eso has llegado tan pronto.

Cliente (Está en un estado de asombro pacìfico. Aunque comprendió que no se halla en una región o país terrenales reacciona y habla manifestando desconcierto) - !Qué lugar tan hermoso, tan bello, jamás viajé a un lugar como este! (Como si ignorase realmente las respuestas) ¿usted no era el vendedor de la boleterìa? ¿ Cómo es posible que haya viajado conmigo y olvidado su empleo?

Ángel guardián - Fui ocasionalmente un vendedor sòlo para ayudarte a elegir volitivamente tu viaje al Cielo, y te he transportado hasta aquí; y sé perfectamente que en tu breve estado de aturdimiento oíste, bien claro mi nombre. Debo ahora marcharme. Ve paso a paso, sin prisa y sin ansiedad, y no pierdas esplèndidos detalles; porque en el Cielo todos los detalles son importantes. Disfruta poco a poco, amorosamente, las bellas maravillas que conforme se vayan acercando al centro más increíbles y magnifican serán.

Cliente – Muchas gracias, ángel guardián.  ¡Dios te bendiga! Espero nos volvamos a ver. (Desaparece el ángel guardián.Tras pensar un instante se sorprende por haber expresado esto ùltimo; pues va asimilando progresivamente que fue transportando por un ángel guardián, y que se encuentra realmente en el Cielo, morada de Dios) ¡Qué bellìsimos colores estoy viendo, no sè còmo nombrarlos ciertamente; porque jamàs los había visto! Es la verdad. Estoy maravillado y empiezo a sentir calor fraternal que viene de todas partes a medida que avanzo….¡Què alegría! Me he hecho un gran bien al aceptar seguro y decididamente, con un buen golpe de voluntad ayudada el pasaje al Cielo. Si; pues es el lugar al que deseaba profundamente viajar, y en el que deseo permanecer para siempre.

(Permanece quieto y absorto admirando los colores de las luces, luces, las formas nuevas e inefables paisajes. Su rostro tiene más luz y expresa bondad. Él oye una cálida y abrazadora voz que dice: Has dicho “un agradable lugar en donde haya tranquilidad, calma y si es posible un poco de paz”. Pues, te lo concedí). Iré hacia esa voz que me dijo, exactamente, un deseo que yo tuve, debe de ser la del Señor Jesucristo. (Ya se encuentra tranquilo y calmo; sin embargo reemprende resueltamente con entusiasmo, alegre y risueño sin perder ritmo, la marcha en el Cielo)

¡Estoy en el Cielo! (Egresa de todo estado de duda, ensimismamiento, turbación, incertidumbre, etc) Si, ¡estoy en Cielo!


Fin

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