"... Los que están aquí son los contempladores de la materia.
¡Aquí comienza la Anticiencia, aquí la Claridad negra perece!
Emperador - ¿No podría yo verlos y hablarles?
Demonio - No puedes penetrar en el hogar duro en que están. Como los erizos en su caparazón, como los corales ocupan su propia piedra.
Del bloque primordial habitan estos la anchura y la masa.
Son la medida de los huesos del infierno, el infierno en su mismo hueso les hace sitio.
En su base y en su construcción.
De todas las cosas que existen por el peso, numero y medida.
Ellos estudiaron las leyes, las reglas y propiedades.
Y negando ser distintos de la materia a que se adherían, posesores de la ciencia árida, así, pues, se juntaron a la piedra.
Este hoyito que se cavaron y del cual su cuerpo es la medida, es la cosa que saben.
Y allí por la eternidad se cuecen.
Y la doble consideración de su alma, les es atribuida. Pues ellos amaron la materia y, replegados, los miembros retraídos y pegados al cuerpo, como las hojas en la yema, como el niño redondo en el vientre de la madre.
Helos, poseen ya su carne con su alma.
Y la luz que han buscado no les es rehusada, ¡mirala que apunta como un alba! ".
Fragmento de "Le repos du septiéme jour" de Paul Claudel, traducido por Leonardo Castellani.
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