Haré prodigios en el cielo y en la tierra;
sangre y fuego y columnas de humo.
El sol se convertirá en tinieblas,
y la luna en sangre,
antes que llegue
el grande y terrible día de Yahvé.
Y sucederá que todo aquel
que invocare el Nombre de Yahvé será salvo.
Porque, como dijo Yahvé,
habrá salvación en el monte Sión
y en Jerusalén,
y entre los restos que habrá llamado Yahvé.
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