viernes, 6 de febrero de 2026

Ezequiel 18 - Las Santas Escrituras

 

De la responsabilidad individual


Me llegó la palabra de Yahvé, que dijo:“¿Por qué vosotros que sabéis hablar en proverbios aplicáis al país de Israel este refrán: «Los padres comieron el agraz, y los hijos sufren la dentera»?

Por mi vida, dice Yahvé, el Señor, que no tendréis más necesidad de decir este refrán en Israel.

He aquí que todas las almas son mías; mías son el alma del padre como el alma del hijo, mas el alma que pecare, esa morirá.

Si un hombre es justo y vive según derecho y justicia; si no  banquetea en los montes ni alza sus ojos a los ídolos de la casa de Israel; si no mancha a la mujer de su prójimo ni se acerca a mujer durante su impureza; si no oprime a nadie y devuelve al deudor la prenda; si no roba nada; si parte su pan con el hambriento y cubre al desnudo con vestido; si no presta a usura ni acepta interés; si retira su mano de lo que es malo y juzga entre hombre y hombre según la verdad;si sigue mis preceptos y guarda mis juicios para obrar rectamente; ese tal es justo, ese vivirá, dice Yahvé, el Señor.

Los caminos del Señor son justos

Si decís: «El camino del Señor es torcido», escucha, ¡oh casa de Israel! ¿Acaso es el camino mío el torcido, y no son más bien vuestros caminos los torcidos? Si el justo se desvía de su  justicia y obra la maldad, y muere a causa de ello, muere por la maldad que ha cometido. 

Asimismo si el impío se convierte de su maldad que ha hecho y obra según derecho y justicia, conserva la vida de su alma. Si abre sus ojos y se convierte de todos los pecados que ha cometido, de seguro vivirá; no morirá. Y, sin embargo, dice la casa  de Israel: «El camino del Señor es torcido». ¿Acaso son torcidos mis caminos, oh casa de Israel? ¿No son más bien vuestros caminos los torcidos?

Por lo tanto os juzgaré a cada uno conforme a sus caminos, oh casa de Israel, dice Yahvé, el Señor. Convertíos y apartaos de todos vuestros pecados, para que la iniquidad no sea causa de vuestra ruina. Echad lejos de vosotros todos vuestros pecados que habéis cometido, y formaos un corazón nuevo y un nuevo espíritu, pues ¿por qué queréis morir, oh casa de Israel? Porque Yo no quiero la muerte del que muere, dice Yahvé, el Señor. ¡Convertíos y viviréis!

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