¡Ay de mí, que he llegado a ser
como lo que queda de la cosecha de verano,
como el rebusco de la vendimia;
no hay ya racimo que pueda comer;
mi alma desea los higos tempranos.
Han desaparecido de la tierra
los hombres piadosos
y no hay ya justos entre los hombres.
Todos ponen asechanzas
para (derramar) la sangre,
cada cual tiende la red a su hermano.
Sus manos hacen el mal en vez del bien;
el príncipe hace extorsión,
y el juez acepta soborno;
el grande manifiesta lo que desea su alma
y así urden la trama.
El mejor de ellos es como cambrón,
el más recto peor que un cerco de espinos.
Es llegado el día
(anunciado por) tus centinelas,
(el día) de tu visita;
ahora les sobreviene la consternación.
No confiéis en el amigo,
ni os fieis del mejor compañero.
Guarda la puerta de tu boca
ante aquella que duerme en tu seno.
Pues el hijo trata al padre como loco;
la hija se rebela contra la madre,
la nuera contra la suegra;
y los enemigos del hombre
son los de su misma casa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario