EXHORTACIÓN A LOS PRESBÍTEROS.
Exhorto, pues, a los presbíteros que están entre vosotros, yo, (su) copresbítero y testigo de los padecimientos de Cristo, como también, partícipe de la futura gloria que va a ser revelada. Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, velando no como forzados sino de buen grado, según Dios; ni por sórdido interés sino gustosamente; ni menos como quienes quieren ejercer dominio sobre la herencia (de Dios), sino haciéndoos modelo de la grey. Entonces, cuando se manifieste el Príncipe de los pastores, recibiréis la corona inmarcesible de la gloria.
Exhortaciòn a todos.
Asimismo vosotros, jóvenes, someteos a los ancianos. Y todos, los unos para con los otros, revestíos de la humildad, porque “Dios resiste a los soberbios, pero a los humildes da gracia”. Humillaos por tanto bajo la poderosa mano de Dios, para que Él os ensalce a su tiempo.“Descargad sobre Él todas vuestras preocupaciones, porque Él mismo se preocupa de vosotros”. Sed sobrios y estad en vela: vuestro adversario el diablo ronda, como un león rugiente, buscando a quien devorar.
Resistidle, firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos sufren vuestros hermanos en el mundo. El Dios de toda gracia, que os ha llamado a su eterna gloria en Cristo, después de un breve tiempo de tribulación, Él mismo os hará aptos, firmes, fuertes e inconmovibles. A Él sea el poder por los siglos de los siglos. Amén.
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