Advenimiento y alabanza del divino Rey
Cantad a Yahvé un cántico nuevo,
cantad a Yahvé, tierras todas.
Cantad a Yahvé, bendecid su nombre,
proclamad día tras día su salvación.
Pregonad su gloria entre los gentiles;
sus maravillas entre los pueblos todos.
Porque grande es Yahvé
y digno de suma alabanza,
temible, más que todos los dioses.
Pues todos los dioses de los gentiles son ficción
en tanto que Yahvé hizo los cielos.
Majestad y belleza le preceden;
en su santa morada están el poder y la gloria.
Reconoced a Yahvé,
oh razas de los pueblos,
reconoced a Yahvé la gloria y el poder.
Reconoced a Yahvé
la gloria de su Nombre.
Traedle oblaciones y venid a sus atrios.
Adorad a Yahvé en sacro esplendor,
oh tierra toda, tiembla ante ÉL
Anunciad a las naciones: “Reina Yahvé;
Él ha dado estabilidad al orbe,
para que no vacile;
rige a los pueblos con justicia.”
Alégrense los cielos,
y regocíjese la tierra;
retumbe el mar y cuanto lo llena;
salte de júbilo el campo
con todo lo que hay en él.
Rebosarán entonces de exultación
todos los árboles de la selva,
ante la presencia de Yahvé,
porque viene,
porque viene para gobernar la tierra.
Gobernará la redondez de la tierra
con justicia,
y a los pueblos con su fidelidad.
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