El reino del príncipe de paz
No habrá más lobreguez sobre la (tierra)que (ahora) está en angustia.
Como primeramente (Dios) cubrió de oprobio la tierra de
Zabulón y la tierra de Neftalí, así al fin hará glorioso el camino del
mar, la otra parte del Jordán, la Galilea de los gentiles.
El pueblo que andaba en tinieblas
vio una gran luz;
sobre los habitantes de la tierra de sombras de muerte
resplandeció una luz.
Multiplicaste el pueblo,
hiciste grande su alegría;
se regocijan delante de Ti
con la alegría del tiempo de la siega;
como los que saltan de gozo cuando reparten los despojos.
Porque el yugo que pesaba sobre ellos,
y la vara que hería sus hombros,
y el bastón de su exactor,
Tú los hiciste pedazos, como en el día de Madián.
Pues todo zapato que (el guerrero) lleva en la batalla,
y el manto revolcado en sangre,
serán quemados y hechos pasto del fuego.
Porque un Niño nos ha nacido,
un Hijo nos ha sido dado,
que lleva el imperio sobre sus hombros.
Se llamará Maravilloso, Consejero,
Dios poderoso, Padre de la eternidad, Príncipe de la paz.
Se dilatará su imperio,
y de la paz no habrá fin.
(Se sentará) sobre el trono de David y sobre su reino,
para establecerlo y consolidarlo mediante el juicio y la justicia,
desde ahora para siempre jamás.
El celo de Yahvé de los ejércitos hará esto.
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