La idolatría de Israel
Era Israel una vid frondosa,
cargada de frutos;
pero cuanto más abundó su fruto,
tanto mayor fue el número de sus altares;
cuanto mejor su tierra,
tanto más riqueza hubo en sus massebas.
Está dividido su corazón,
pagarán ahora sus culpas.
Él hará pedazos sus altares,
destruirá sus massebas.
Entonces dirán: “No tenemos rey
porque no tememos a Yahvé.
y ¿qué podrá hacer el rey por nosotros?”
HabIan vanas palabras,
juran en falso, hacen pactos;
por eso el juicio brota como ajenjo
en los surcos del campo.
Los habitantes de Samaría
están llenos de temor,
por las novillas de Betaven;
pues su pueblo llora por (el ídolo),
y sus sacerdotes tiemblan por él
porque queda desvanecida su gloria.
El ídolo mismo será llevado a Asiria,
como presente para el rey vengador.
Cubrirse de confusión Efraím,
e Israel tendrá que avergonzarse de sus designios.
Destruida será Samaría,
quedando su rey
como un pedazo de madera sobre las aguas.
Serán destruidos los altos de Avén,
el pecado de Israel;
espinos y abrojos crecerán sobre sus altares.
Entonces dirán a las montañas: ¡Cubridnos!;
y a las colinas: ¡Caed sobre nosotros!
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