Conforme a tu palabra, oh Yahvé,
has obrado bondadosamente con tu siervo.
Enséñame el juicio recto y el conocimiento,
pues confío en tus preceptos.
Antes que me humillaras anduve descarriado,
mas ahora me atengo a tu palabra.
Tú eres bueno y benéfico;
instrúyeme, pues, en tus enseñanzas.
Fraguan engaños contra mí los infatuados,
pero yo guardo tus preceptos
con todo mi corazón.
El corazón de ellos está craso como sebo,
mas yo tengo tu Ley como deleite.
Bueno me ha sido el ser maltratado,
para conocer tus estatutos.
Mejor es para mí la Ley de tu boca
que millares de oro y plata.
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