jueves, 4 de septiembre de 2025

1 TIMOTEO I - Las Santas Escrituras

CONTRA LOS DOCTORES JUDAIZANTES.

 Al irme a Macedonia te pedí que te quedaras en Éfeso para mandar a ciertas personas que no enseñen diferente doctrina,  ni presten atención a fábulas y genealogías interminables, que sirven más bien para disputas que para la obra de Dios por medio de la fe.  El fin de la predicación es el amor de un corazón puro, de conciencia recta y cuya fe no sea fingida;  de la cual desviándose algunos han venido a dar en vana palabrería.  Deseaban ser maestros de la Ley, sin entender ni lo que dicen ni lo que con tanto énfasis afirman.  Sabemos que la Ley es buena, pero si uno la usa como es debido, teniendo presente que la Ley no fue dada para los justos, sino para los prevaricadores y rebeldes, para los impíos y pecadores, para los facinerosos e irreligiosos, para los parricidas y matricidas, para los homicidas, fornicarios, sodomitas, secuestradores de hombres, mentirosos, perjuros, y cuanto otro vicio haya contrario a la sana doctrina, la cual es según el Evangelio de la gloria del bendito Dios, cuya predicación me ha sido confiada.

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