lunes, 30 de junio de 2025

El reino de paz - La Santa Biblia

 

Saldrá un retoño del tronco de Isaí,

y de sus raíces brotará un renuevo.

Descansará sobre él el Espíritu de Yahvé;

espíritu de sabiduría e inteligencia,

espíritu de consejo y de fortaleza,

espíritu de conocimiento y temor de Yahvé.

Su delicia consistirá en el temor de Yahvé;

no juzgará según lo que ven los ojos,

ni fallará según lo que oyen los oídos;

sino que juzgará a los pobres con justicia,

y fallará con rectitud en favor de los humildes de la tierra;

herirá a la tierra con la vara de su boca,

y con el aliento de sus labios matará al impío.

La justicia será el cinturón de sus lomos,

y la fidelidad ceñirá sus flancos.

Habitará el lobo con el cordero,

y el leopardo se acostará junto al cabrito;

el ternero y el leoncillo andarán juntos,

y un niñito los guiará.

La vaca pacerá con la osa

y sus crías se echarán juntas;

y el león comerá paja como el buey.

El niño de pecho jugará

junto al agujero del áspid,

y el recién destetado meterá la mano

en la madriguera del basilisco.

No habrá daño ni destrucción

en todo mi santo monte;

porque la tierra estará llena

del conocimiento de Yahvé,

como las aguas cubren el mar.


Isaías 11, 1

Restauraciòn de Israel - La Santa Biblia


En aquel día la raíz de Isaí

se alzará como bandera para los pueblos;

la buscarán los gentiles,

y será gloriosa su morada.

En aquel día el Señor extenderá nuevamente su mano,

para rescatar los restos de su pueblo

que aún quedaren, de Asiria, de Egipto, de Patros,

de Etiopia, de Elam, de Sinear,

de Hamat y de las islas del mar.

Alzará una bandera entre los gentiles,

y reunirá los desterrados de Israel;

y congregará a los dispersos de Judá, de los cuatro puntos de la

tierra.

Cesará la envidia de Efraím,

y serán exterminados los enemigos de Judá.

Efraím no envidiará más a Judá,

y Judá no hará más guerra a Efraím.

Se lanzarán, al occidente, sobre los flancos de los filisteos

y juntos saquearán a los hijos del Oriente;

sobre Edom y Moab extenderán la mano,

y los hijos de Ammón les prestarán obediencia.

Yahvé herirá con el anatema la lengua del mar de Egipto,

y levantará con impetuoso furor su mano sobre el río,

lo partirá en siete arroyos,

de modo que se pueda pasar en sandalias.

Así habrá un camino para los restos de su pueblo,

para los que quedaren de Asiria,

como lo hubo para Israel

el día de su salida del país de Egipto.


Isaías 11, 10

domingo, 29 de junio de 2025

Martirio de San Esteban - La Santa Biblia

 

MARTIRIO DE ESTEBAN.  Como oyesen esto, se enfurecieron en sus corazones y crujían los dientes contra él. Mas, lleno del Espíritu Santo y clavando los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios y a Jesús de pie a la diestra de Dios,  y exclamó: “He aquí que veo los cielos abiertos, y al Hijo del hombre que está de pie a la diestra de Dios. Mas ellos, clamando con gran gritería, se taparon los oídos, y, arrojándose a una sobre él, lo sacaron fuera de la ciudad y lo apedrearon.  Los testigos depositaron sus vestidos a los pies de un joven que se llamaba Saulo. Apedrearon a Esteban, el cual oraba diciendo: “Señor Jesús, recibe mi espíritu”. Y puesto de rodillas, clamó a gran voz: “Señor, no les imputes este pecado”.

Dicho esto se durmió.


Hechos VII, 54

Celo y virtud de Esteban - La Santa Biblia

 

CELO Y VIRTUD DE ESTEBAN. Esteban, lleno de gracia y de poder, obraba grandes prodigios y milagros en el pueblo. Por lo cual se levantaron algunos de la sinagoga llamada de los libertinos, de los cireneos, de los alejandrinos y de los de Cilicia y Asia, y disputaron con Esteban, mas no podían resistir a la sabiduría y al espíritu con que hablaba. Entonces sobornaron a algunos hombres que decían: “Le hemos oído proferir palabras blasfemas contra Moisés y contra Dios”. También alborotaron al pueblo, a los ancianos y a los escribas, y cayendo sobre él, lo arrebataron y lo llevaron al sinedrio,  presentando testigos falsos que decían: “Este hombre no deja de proferir palabras contra el lugar santo y contra la Ley. Porque le hemos oído decir que Jesús, el Nazareno, destruirá este lugar y mudará las costumbres que nos ha transmitido Moisés”.  Y fijando en él los, ojos todos los que estaban sentados en el sinedrio, vieron su rostro como el rostro de un ángel.

Hechos VI, 8

Discurso de Gamaliel - La Santa Biblia

 

DISCURSO DE GAMALIEL.  Pero se levantó en medio del consejo cierto fariseo, por nombre Gamaliel, doctor de la Ley, respetado de todo el pueblo, el cual mandó que hiciesen salir fuera a aquellos hombres por breve tiempo;  y les dijo: “Varones de Israel, considerad bien lo que vais a hacer con estos hombres. Porque antes de estos días se levantó Teudas diciendo que él era alguien. A él se asociaron alrededor de cuatrocientos hombres, pero fue muerto, y todos los que le seguían quedaron dispersos y reducidos a la nada.  Después de éste se sublevó Judas el Galileo en los días del empadronamiento y arrastró tras sí mucha gente. Él también pereció, y se dispersaron todos sus secuaces. Ahora, pues, os digo, dejad a estos hombres y soltadlos, porque si esta idea u obra viene de hombres, será desbaratada;  pero si de Dios viene, no podréis destruirla, no sea que os halléis peleando contra Dios”. Siguieron ellos su opinión;  y después de llamar a los apóstoles y azotarlos, les mandaron que no hablasen más en el nombre de Jesús, y los despacharon.  Mas ellos salieron gozosos de la presencia del sinedrio, porque habían sido hallados dignos de sufrir desprecio por el nombre (de Jesús). No cesaban todos los días de enseñar y anunciar a Cristo Jesús tanto en el Templo como por las casas.


Hechos V, 34

Hecho de los apòstoles - Las Santas Escrituras

 

NUEVA PERSECUCIÓN.  Levantose entonces el Sumo Sacerdote y todos los que estaban con él –eran de la secta de los saduceos– y llenos de celo  echaron mano a los apóstoles y los metieron en la cárcel pública. Mas un ángel del Señor abrió por la noche las puertas de la cárcel, los sacó fuera y dijo: 

“Id, y puestos en pie en el Templo, predicad al pueblo todas las palabras de esta vida”. Ellos, oído esto, entraron al rayar el alba en el Templo y enseñaban. 

Entretanto, llegó el Sumo Sacerdote y los que estaban con él, y después de convocar al sinedrio y a todos los ancianos de los hijos de Israel, enviaron a la cárcel para que (los apóstoles) fuesen presentados; mas los satélites que habían ido no los encontraron en la cárcel. Volvieron, pues, y dieron la siguiente noticia:  “La prisión la hemos hallado cerrada con toda diligencia, y a los guardias de pie delante de las puertas, mas cuando abrimos no encontramos a nadie dentro”.  Al oír tales nuevas, tanto el jefe de la guardia del Templo como los pontífices, estaban perplejos con respecto a lo que podría ser aquello. Llegó entonces un hombre y les avisó: “Mirad, esos varones que pusisteis en la cárcel, están en el Templo y enseñan al pueblo”. Fue, pues, el jefe de la guardia con los satélites, y los trajo, pero sin hacerles violencia, porque temían ser apedreados por el pueblo.  Después de haberlos traído, los presentaron ante el sinedrio y los interrogó el Sumo Sacerdote,  diciendo: “Os hemos prohibido terminantemente enseñar en este nombre, y he aquí que habéis llenado a Jerusalén de vuestra doctrina y queréis traer la sangre de este hombre sobre nosotros”  A lo cual respondieron Pedro y los apóstoles: “Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres.  El Dios de nuestros padres ha resucitado a Jesús, a quien vosotros hicisteis morir colgándole en un madero. A Éste ensalzó Dios con su diestra a ser Príncipe y Salvador, para dar a Israel arrepentimiento y remisión de los pecados. Y nosotros somos testigos de estas cosas, y también lo es el Espíritu Santo que Dios ha dado a los que le obedecen”. Ellos, empero, al oírlos se enfurecían y deliberaban cómo matarlos.


Hechos V, 17

sábado, 28 de junio de 2025

Hechos de los apóstoles - La Santa Biblia

 

PEDRO HABLA A LA MUCHEDUMBRE.  Mientras él aun detenía a Pedro y a Juan, todo el pueblo, lleno de asombro, vino corriendo hacia ellos, al pórtico llamado de Salomón. Viendo esto Pedro, respondió al pueblo: “Varones de Israel, ¿por qué os maravilláis de esto, o por qué nos miráis a nosotros como si por propia virtud o por propia piedad hubiésemos hecho andar a este hombre? El Dios de Abrahán, Isaac y Jacob, el Dios de nuestros padres ha glorificado a su Siervo Jesús, a quien vosotros entregasteis y negasteis delante de Pilato, cuando éste juzgaba ponerle en libertad.

Vosotros negasteis al Santo y Justo y pedisteis que se os diese en gracia un hombre homicida;  y disteis muerte al autor de la vida, a quien Dios ha levantado de entre los muertos; de lo cual nosotros somos testigos. Por la fe en su nombre, a éste a quien vosotros veis y conocéis, Su nombre le ha fortalecido; y la fe que de Él viene, es la que le dio esta perfecta salud delante de todos vosotros”

Hechos III, 11


PEDRO EXHORTA AL PUEBLO A CREER EN CRISTO. “Ahora bien, oh hermanos, yo sé que por ignorancia obrasteis lo mismo que vuestros jefes.  Mas Dios ha cumplido de esta manera lo vaticinado, por boca de todos los profetas: que padecerá el Cristo suyo. 

Arrepentíos, pues, y convertíos, para que se borren vuestros pecados, de modo que vengan los tiempos del refrigerio de parte del Señor y que Él envíe a Jesús, el Cristo, el cual ha sido predestinado para vosotros.  A Éste es necesario que lo reciba el cielo hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de las que Dios ha hablado desde antiguo por boca de sus santos profetas. Porque Moisés ha anunciado: El Señor Dios vuestro os suscitará un profeta de entre vuestros hermanos, como a mí; a Él habéis de escuchar en todo cuanto os diga;  y toda alma que no escuchare a aquel Profeta, será  exterminada de en medio del pueblo. Todos los profetas, desde Samuel y los que lo siguieron, todos los que han hablado, han anunciado asimismo estos. Vosotros sois hijos de los profetas y de la alianza que Dios estableció con nuestros padres, diciendo a Abrahán: Y en tu descendencia serán bendecidas todas las familias de la tierra. Para vosotros en primer lugar Dios ha resucitado a su Siervo y le ha enviado a bendeciros, a fin de apartar a cada uno de vosotros de vuestras iniquidades.

Hechos III, 17

lunes, 23 de junio de 2025

No tengáis miedo - Las Santas Escrituras

 

No tengáis miedo


Es buscado el espíritu de aquellos que temen a Dios, y serán benditos los que le tienen respeto, porque tienen puesta su esperanza en su Salvador, y los ojos de Dios están fijos sobre los que le aman.

De nada temblará, ni tendrá miedo quien teme al Señor, pues Éste es su esperanza. Bienaventurada es el alma del que teme al Señor. ¿En quién pone sus ojos, y quién es su fortaleza?

Fijos están los ojos del Señor sobre los que le temen. Él es el poderoso protector, el apoyo fuerte, un toldo contra los ardores, y sombra en el mediodía, sustentáculo para no tropezar; socorro en las caídas; el que eleva el alma y alumbra los ojos; el que da salud, vida y bendiciones.


Eclesiástico 34, 14


domingo, 8 de junio de 2025

Pasaje al Cielo

 Pasaje al Cielo

Obra teatral en dos actos


Personajes:


Vendedor

Cliente

Ángel guardián


Acto I


Cuadro único: Boleterìa de pasajes a larga distancia.


Escena única


Cliente (Está ansioso y un poco agitado) - Hola, ¿qué tal? Ayer aboné una seña para reservar un pasaje; pero no elegí el destino. Usted me atendió; y le dije que volvería al día siguiente.

Vendedor (Mira, escucha y responde con amabilidad) - Hola. ¿Cómo está usted? Dígame, por favor, su nombre. (Reacciona inmediatamente con una benigna sonrisa que llega al cliente). Ah, aguarde, no hace falta, recordé su nombre. ¿Eligió usted el destino?

Cliente (Se sorprende por la memoria del vendedor) - Aún no sé a qué sitio viajar; y pensé que usted podría, quizás, hacerme el favor de sugerirme un agradable lugar en donde haya tranquilidad, calma y si es posible un poco de paz.

Vendedor (Se alegra notablemente; y luego se pone un poco serio; pero sin dejar de irradiar cordialidad que el cliente va recibiendo paulatinamente e intuitivamente ) - Usted ha pensado correctamente. Vea, estoy para ayudarlo en su libre elección del destino de su viaje. Créame que además de mi empleo de expender boletos mi trabajo es ayudar a los clientes a escoger libremente un sitio mejor a donde ir, toda vez que el cliente acepte, por supuesto, de buen grado mi ayuda, y por cierto, mi sugerencia fue hecha mentalmente ayer después de que usted fue atendido por mí.

Cliente (Siente de inmediato la deferencia visible del vendedor) - Le agradezco su ayuda. Es usted muy amable. ¿A dónde yo podría viajar hoy mismo? ¿Hay un pasaje disponible para mí?

Vendedor (Asiente con un sutil movimiento de cabeza) - Ayer, lo observé con escrupulosidad mientras usted miraba los posibles destinos e inmediatamente después, antes de que se fuera, elegí el mejor destino que intuí que usted estaba buscando íntimamente, sin pensarlo conscientemente o expresàrselo verbalmente, quizá.

Cliente (Está cada vez más sorprendido; sin embargo empieza a hablar con menos ansiedad y más pausadamente ) - ¿Cuàl es el nombre de la localidad que eligió para mi?

Vendedor (Su rostro se ilumina cada vez más) - El Cielo.

Cliente (Su rostro y voz expresan estupefacción) - Lindo nombre; pero ignoro en qué región y en qué país se halla.

Vendedor - Muchos clientes han rechazado obstinadamente mi sugerencia riéndose burlonamente, pensando que les estaba gastando una broma. Otros clientes apenas me oyeron. Sepa que no me burlo de mis clientes nombrándoles destinos que no existen. Sin embargo ellos creen erróneamente lo contrario, y reaccionan de mal talante, e incluso con violencia y agresión, y se declaran incrédulos. Otros dicen: usted no es serio, usted no debería emplearse en una boleterìa, me quejaré a la empresa, etc. En pocas palabras, descreen, descreen….¿Le parece bien mi sugerencia? ¿Quiere el pasaje?

Cliente (Ha prestado absoluta atención a las palabras del vendedor) - Sí, lo quiero y gracias por su sugerencia.

(Se oyen voces que antes no se oían, repentinos murmullos, risas forzadas con mala intención, comentarios negativos y despectivos, aseveraciones incrédulas, adjetivos insultantes con tono cada vez más crecientes, etc)

Vendedor (Su rostro muestra suma alegría como si el pasaje fuese para él) ¡Me alegro mucho!

Cliente (Está muy entusiasmado y emocionado) - Le abonaré la otra mitad del pasaje.

Vendedor (Con una firmeza muy amable y buena) – Olvide el dinero restante. No hace falta.

Cliente (Se desconcierta por un momento) -¿Cómo? ¿Es suficiente la seña? ¿Está usted seguro?

Vendedor (Habla más serenamente que al principio) - Estoy seguro, ya verá usted por qué. ¡Quédese tranquilo! Y no dude...

Cliente (Omite afirmar que no duda o que duda) – Estoy tranquilo; pero no quiero deber el dinero restante, y como inmediata consecuencia de esto, poner en riesgo su empleo.

Vendedor (Hace sentirle, sutilmente, al cliente una firmeza bondadosa pocas o raras veces vista en los hombres) - No debe nada usted.

Cliente (Está todavía un poco desconcertado) - ¡Bueno, gracias!

Vendedor (Le da sonriendo el pasaje) - Tome su pasaje.

Cliente - ¡Gracias ! ¿Cómo es su nombre...?

Vendedor - Se lo diré...

(La boleterìa se ilumina con una luz más blanca y brillante que la hay en una mañana soleada. Los clientes que reían, y se burlaban del vendedor y del cliente huyeron asustados y veloces.)


Acto II


Cuadro único: El Cielo

Escena única


Ángel guardián - Mi nombre es ángel guardián. Dios, nuestro Señor, me encomendó custodiarte, y finalmente prestarte ayuda en la decisión postrera más importante de tu vida.

Cliente (Se aturde y comprende poco qué ocurrió de pronto) - ¿Cómo he llegado tan pronto a este lugar, y por qué usted está conmigo? ¿Este sitio es el Cielo?

Ángel guardián - Es el Cielo, también llamado Paraíso. Fue tu elección. Yo te he transportado, por eso has llegado tan pronto.

Cliente (Está en un estado de asombro pacìfico. Aunque comprendió que no se halla en una región o país terrenales reacciona y habla manifestando desconcierto) - !Qué lugar tan hermoso, tan bello, jamás viajé a un lugar como este! (Como si ignorase realmente las respuestas) ¿usted no era el vendedor de la boleterìa? ¿ Cómo es posible que haya viajado conmigo y olvidado su empleo?

Ángel guardián - Fui ocasionalmente un vendedor sòlo para ayudarte a elegir volitivamente tu viaje al Cielo, y te he transportado hasta aquí; y sé perfectamente que en tu breve estado de aturdimiento oíste, bien claro mi nombre. Debo ahora marcharme. Ve paso a paso, sin prisa y sin ansiedad, y no pierdas esplèndidos detalles; porque en el Cielo todos los detalles son importantes. Disfruta poco a poco, amorosamente, las bellas maravillas que conforme se vayan acercando al centro más increíbles y magnifican serán.

Cliente – Muchas gracias, ángel guardián.  ¡Dios te bendiga! Espero nos volvamos a ver. (Desaparece el ángel guardián.Tras pensar un instante se sorprende por haber expresado esto ùltimo; pues va asimilando progresivamente que fue transportando por un ángel guardián, y que se encuentra realmente en el Cielo, morada de Dios) ¡Qué bellìsimos colores estoy viendo, no sè còmo nombrarlos ciertamente; porque jamàs los había visto! Es la verdad. Estoy maravillado y empiezo a sentir calor fraternal que viene de todas partes a medida que avanzo….¡Què alegría! Me he hecho un gran bien al aceptar seguro y decididamente, con un buen golpe de voluntad ayudada el pasaje al Cielo. Si; pues es el lugar al que deseaba profundamente viajar, y en el que deseo permanecer para siempre.

(Permanece quieto y absorto admirando los colores de las luces, luces, las formas nuevas e inefables paisajes. Su rostro tiene más luz y expresa bondad. Él oye una cálida y abrazadora voz que dice: Has dicho “un agradable lugar en donde haya tranquilidad, calma y si es posible un poco de paz”. Pues, te lo concedí). Iré hacia esa voz que me dijo, exactamente, un deseo que yo tuve, debe de ser la del Señor Jesucristo. (Ya se encuentra tranquilo y calmo; sin embargo reemprende resueltamente con entusiasmo, alegre y risueño sin perder ritmo, la marcha en el Cielo)

¡Estoy en el Cielo! (Egresa de todo estado de duda, ensimismamiento, turbación, incertidumbre, etc) Si, ¡estoy en Cielo!


Fin

Hebreos XIII - La Santa Biblia

  EPÍLOGO.  Orad por nosotros, porque confiamos tener buena conciencia, queriendo comportarnos bien en todo.  Tanto más ruego que hagáis est...